foto11

Cultivo de olivos

Posted on

Cultivo de olivos para producir aceite atraviesa un momento de auge en Uruguay y su productividad “está lejos de ser la máxima”

El sector olivícola uruguayo tiene desde 2002 una etapa de crecimiento sostenido. Además, ya son varias las marcas uruguayas de aceite de oliva extravirgen que han cosechado premios a nivel internacional por su calidad. En diálogo con En Perspectiva, el vicepresidente de la Asociación Olivícola del Uruguay (Asolur), Alberto Peverelli, destacó las virtudes del cultivo, cuyo desarrollo es también ayudado por las características del suelo y el clima que tiene el país. Las plantaciones requieren unos ocho o nueve años para alcanzar la madurez y la productividad actual a partir de las 9.000 hectáreas plantadas “está lejos de ser la máxima”. Además, explicó que la mayoría de las producciones de olivo en Uruguay “son pequeñas”, con áreas cultivadas de entre 10 y 50 hectáreas. Pese al gran crecimiento del rubro, para Peverelli Uruguay “no es un país que pueda competir a nivel internacional con volumen”, por lo cual destacarse a nivel de calidad “es fundamental”.

Cultivo de olivos para producir aceite atraviesa un momento de auge en Uruguay y su productividad "está lejos de ser la máxima"

(emitido a las 9.02 Hs.)EMILIANO COTELO:
Las primeras plantaciones de olivos en Uruguay se remontan a 1940. Alrededor de 100 hectáreas en el departamento de Río Negro marcaron por ese entonces el inicio de la actividad. En la década del 50, otros rubros más rentables como la citricultura y la ganadería frenaron la expansión de aquel cultivo.Sin embargo, desde el año 2002 el sector vive una nueva era de crecimiento sostenido. De la mano de inversores nacionales y extranjeros, los olivares se han ido multiplicando. La mayoría de las plantaciones están orientadas a la fabricación de aceite, aunque existen algunas experiencias que apuntan a la producción de aceitunas de mesa.El empuje de este rubro determinó que en la última zafra, entre enero y abril, se llegaran a elaborar 550.000 litros, cuadruplicando los números del año pasado. Pero la cosa va también muy bien en materia de calidad. Son varias las marcas de aceite extravirgen que ya cosecharon premios importantes por su calidad a nivel internacional.

Para conocer más sobre las plantaciones de olivos y la producción de aceite, estamos con el vicepresidente de la Asociación Olivícola del Uruguay (Asolur), Alberto Peverelli, productor de olivos desde hace tres años y licenciado en Bioquímica.

En primer lugar vamos a las causas, ¿dónde están las claves para entender el crecimiento que tiene el sector y el desarrollo que se está dando de la cadena de producción?

ALBERTO PEVERELLI:
Esto empezó con algunas inquietudes de algunos inversores en el año 2002, en plena crisis, buscando rubros alternativos a las producciones que teníamos en ese momento en Uruguay . En ese sentido, la demanda por alimentos saludables ha venido incrementándose a nivel internacional desde hace varias décadas, y el aceite de oliva se presentó como una posibilidad para algunos de estos grupos inversores.

EC – ¿Cuáles son sus virtudes desde el punto de vista de la alimentación saludable?

AP – Es considerada una de las grasas de consumo humano más sanas que existen, es una de las pocas, por no decir la única, grasas que se producen tal cual como se producen en la naturaleza, no sufre ninguna transformación química, ningún proceso químico. Muchas veces se lo denomina “jugo de aceituna”, porque debido al proceso de extracción, al menos el aceite extravirgen, que es el de mejor calidad, pero también el aceite virgen, que no deja de ser también un aceite de buena calidad, son 100% naturales, el aceite es el jugo de la aceituna directamente sin ningún proceso químico de por medio.

EC – ¿Por esas razones en el mundo ha estado creciendo este mercado y por lo tanto se abrieron oportunidades por ejemplo para Uruguay?

AP – Sí, la tendencia al crecimiento empezó bastante antes que las plantaciones en Uruguay. En Uruguay en el año 2002 se buscó la oportunidad de nuevos cultivos alternativos por la situación que se tenía, y en ese sentido una serie de inversores apuntaron al olivo y empezaron las primeras experiencias. El INIA también empezó algunos ensayos en esa época, y el sector fue creciendo, en un principio más lentamente, y después se fueron dando los primeros resultados positivos. Por supuesto que hubo experiencias negativas que hubo que mejorar, y al día de hoy seguimos mejorando todos los procesos. Pero eso nos ha permitido a lo largo de estos 10 años aproximadamente estar llegando a esas 9.000 hectáreas de olivicultura moderna.

EC – Se pasó de 500 hectáreas en el 2002 a 9.000 ahora.

AP – Más o menos.

EC – Los aceites de oliva más prestigiosos vienen de la cuenca del mar Mediterráneo. ¿Cómo se entiende que Uruguay también sea apto para esta producción?

AP – En ese sentido, todos tenemos claro que el olivo es originario de la cuenca del Mediterráneo. La cuenca del Mediterráneo tiene condiciones climático-agronómicas particulares, pero no deja de ser una franja del hemisferio norte entre determinadas latitudes que desde hace ya varios años se ha tratado de extrapolar a latitudes similares en el hemisferio sur. En ese sentido tenemos la experiencia de Argentina, que empezó mucho antes que Uruguay, hace muchos años, de Chile, y más recientemente algo de Sudáfrica, incluso algunas zonas de Perú y Australia han empezado con las producciones, algo de Nueva Zelanda. En muchos de estos casos son incipientes. En Argentina tiene cerca de 100.000 hectáreas, tiene unos cuantos años de desarrollo ya, y pueden existir algunas ventajas, pero el cultivo también tiene otros problemas por las condiciones climáticas.

EC – ¿En Uruguay qué pasa?

AP – En Uruguay hay algunas cosas positivas y como siempre otras negativas. Una de las cosas positivas es que las condiciones climáticas nos han permitido llegar a productos de una excelente calidad, el desarrollo de las plantaciones desde el punto de vista vegetativo y productivo es muy bueno con el clima que tenemos, pero el nivel de lluvias y humedad hace que tengamos que tener mucho cuidado sobre todo con los hongos a nivel de fruta en la planta.

EC – ¿A qué te estás refiriendo? ¿A que tenemos demasiadas lluvias?

AP – La lluvia es positiva para el desarrollo de la planta y su producción, pero también hace que podamos tener algunos problemas de hongos a nivel de planta.

EC – ¿Cuáles son las zonas de nuestro país más aptas, más adecuadas? Hemos visto que los olivares están desplegándose en varios departamentos, por ejemplo Maldonado, Lavalleja, pero también hay un polo muy fuerte en el departamento de Colonia, pienso en la zona alrededor de Carmelo, e incluso desde hace un tiempo también en Treinta y Tres y hasta Cerro Largo. ¿Cómo es?

AP – Claramente el mayor polo productivo, por decirlo de alguna forma, se encuentra en Maldonado, Rocha, Lavalleja, Treinta y Tres, esa es una de las principales zonas productivas. Hay otro polo muy importante en la zona de Colonia. Pero siempre destaco que el olivo es apto para todo el Uruguay.

EC – ¿Todo el territorio?

AP – Hay plantaciones de olivo en los 19 departamentos, eso es una realidad. No significa que las zonas que hoy son esos pueblos que mencionábamos antes sean la mejor zona de Uruguay para plantarlo, es importante destacar que todo el Uruguay es especialmente apto para el cultivo. La limitante tiene que ver con los tipos de suelos más que con el hecho de tratarse de un departamento o una zona norte o sur. Incluso en Salto hay un polo de desarrollo que está creciendo bastante, pero como decíamos, en los 19 departamentos hay plantaciones y no por eso está previsto que tengan mayores dificultades.

EC – Si recuerdo bien, una ventaja de los olivares es que permiten aprovechar suelos que son muy pobres para otros tipos de producciones del agro.

AP – Exactamente, la principal limitación a nivel de suelos son los suelos húmedos, con excesos de agua, pero desde el punto de vista de la nutrición el olivo se puede adaptar perfectamente a suelos que son pobres que no son aptos para otros cultivos. La planta aumenta su productividad y su crecimiento en la medida en que le demos agua y comida, no deja de ser como una persona, pero tiene una buena adaptación a condiciones de pobreza de suelos, aunque su productividad es directamente proporcional a los cuidados y al agua y la comida que se le den, como cualquier planta.

EC – Según veía, la extensión de los olivares acá en Uruguay es de 3 a 500 o 1000 y más hectáreas, en el caso de grandes inversiones. ¿Cómo es esto? ¿Qué perfil tienen los productores?

AP – Hoy estamos hablando de que en Uruguay hay en el orden de 150 productores, de repente si contamos a todos los productores muy pequeños puede haber alguno más, pero la mayor parte de los productores están en un rango de entre 10 y 50 hectáreas. Tal como se decía, tenemos una diversidad muy amplia de productores, desde productores de 1 hectárea hasta productores de más de 1000 hectáreas, es inversamente proporcional la cantidad a la superficie que tienen plantada, pero el mayor rango está entre 10 y 50 hectáreas.

EC – ¿Y quiénes son? Por ejemplo, ¿es un negocio que dé como para que un empresario se dedique solo a este rubro, o es más bien una alternativa para complementar otras actividades agropecuarias?

AP – Se plantean los dos tipos de negocios. Con el nivel de costos que tenemos hoy en Uruguay para plantear un cultivo como dedicación absoluta del emprendimiento tenemos que pensar en una plantación de 20, 30 hectáreas como mínimo. En cambio si es una actividad complementaria entre otras del establecimiento perfectamente podemos pensar en 5, 10 hectáreas, y, como sucede con otras especies, dedicarse a una agricultura o a una ganadería, y además dedicar un área determinada a una olivicultura, de forma que esa superficie que destino pueda darme una rentabilidad mayor. Salvo manejos, emprendimientos de tipo familiar, emprendimientos de 5 o 10 hectáreas pueden tener un problema de costos manejados en forma empresarial y como único medio de producción de una empresa.

EC – Existen también dentro de este sector inversores que no tienen nada que ver con el agro.

AP – Sí, la mayor parte de los inversores están ajenos a la parte agrícola. Por supuesto que hay una cantidad importante de inversores que están vinculados a la parte agrícola, pero hay mucho inversor extranjero que está desvinculado de la parte agrícola del Uruguay y que ha incursionado en el tema olivícola.

EC – Incluso hay empresas que organizan la plantación y la producción y captan inversores que tengan interés en colocar su dinero a efectos de obtener tales y cuales rendimientos.

AP – Exactamente, en ese sentido la gama de inversores es muy variada, y como decíamos, creo que el atractivo que ha tenido Uruguay una vez que se empezó a desarrollar esto es que la olivicultura es un cultivo frutícola, pero es un cultivo de mediano y largo plazo. Uruguay desde el punto de vista económico-político es un país estable, y ese es uno de los requisitos fundamentales para la olivicultura, porque un proyecto olivícola no se puede medir en menos de 10, 15 años. Entonces si las condiciones en las cuales vamos a hacer esa inversión puedan cambiar en cuatro o cinco años, eso nos hace no digo inviables, pero sí nos hace dudar en ese sentido.

EC – ¿Qué inversión por hectárea se requiere?

AP – En una plantación promedio –porque ahí, como siempre, hay variabilidad en función de los suelos, del tipo de plantas– estamos hablando del orden de los 3.000 a 4.000 dólares la hectárea, bien laboreada, con una buena fertilización, haciendo las cosas como corresponde.

EC – ¿En cuánto tiempo la planta está en condiciones de ser cosechada?

AP – Varía según las variedades. Hay variedades que al segundo o tercer año pueden estar cosechándose. También depende de si la plantación tiene riego o no, la mayoría de las plantaciones en Uruguay no tienen riego, pero algunas sí, y eso acelera el proceso de crecimiento y producción. Y otras variedades pueden demorar unos cinco años.

EC – La madurez de producción se da a largo plazo.

AP – Según los cuidados y el sistema de riego, estamos hablando de siete, ocho, nueve años. Depende también de la velocidad de crecimiento de algunas variedades.
EC – A los ocho o nueve años la planta produce al máximo.

AP – Exactamente. Eso también tiene que ver con la densidad de plantación. Cuantas más plantas por hectárea pongo, antes va a alcanzarse la plenitud productiva de esa superficie, cuantas menos plantas pongo, más va a demorar. Antiguamente las plantaciones se hacían con distancias de plantación de 10, 12 metros entre plantas, mientras que hoy en día se dejan entre 6 y 7 metros entre filas, y entre 4 y 6 metros entre plantas. O sea, hoy se está plantando en Uruguay la olivicultura intensiva, de 300 a 400 plantas por hectáreas.

EC – ¿Cuál es la ventaja de preservar esas distancias?

AP – Lo que se busca, al igual que en cualquier otro cultivo, es maximizar la producción y los tiempos, un equilibrio entre inversión y retorno, y para las condiciones climáticas de Uruguay se está planteando esta producción que se llama intensiva. En la antigua o tradicional estábamos hablando de 80 a 100 plantas por hectárea, y en algunos lugares del mundo se va al superintensivo que va de 1000 a las 1800 plantas por hectárea. Ahí si bien sigue siendo olivo y la producción es aceite o lo que sea, cambia sustancialmente la forma de manejar el cultivo e incluso el tema de mecanización y maquinaria empleada.

***

EC – ¿Cuántas personas trabajan hoy en Uruguay en la zafra de cosecha en los olivares?

AP – En forma permanente estamos en el orden de las 1.000 personas, eso va creciendo a medida que la superficie va aumentando, y en zafra aumenta en forma importante. En zafra podemos estar hablando de 2.000 personas, seguramente.

EC – ¿2.000 extra o 2.000 en total?

AP – En total. Tenemos que tener en cuenta que hoy la productividad de esas 9.000 hectáreas plantadas está lejos de ser la máxima. Las 9.000 hectáreas se han plantado a lo largo de estos años y hoy estamos produciendo en el orden de 500.000, 550.000 litros de aceite, esa fue la producción de este 2012, que es un 5% o algo menos de lo que aspiramos a producir de acá a seis, siete u ocho años, cuando se alcance la plenitud productiva de las plantaciones actuales. Entonces la previsión es seguir creciendo, pero eso va a implicar una mayor mecanización, con lo cual va a haber un equilibrio en ese sentido.

***

EC – Asolur nuclea a viveristas, productores, almazaras, técnicos y proveedores. ¿Qué es una almazara?

AP – El almazara es el lugar donde se extrae el aceite de la aceituna.

EC – La fábrica, digamos.

AP – La fábrica, exactamente.

EC – Hay mucho interés por el tema.

ROMINA ANDRIOLI:
El Manso de Piriápolis consulta si se están usando plantas transgénicas.

AP – No, en el tema olivícola no se trabaja ni acá ni a nivel internacional con plantas transgénicas, la mayoría de las variedades que se utilizan son de origen italiano y español. Hay alguna francesa, griega y algunas del norte de África, pero la mayoría son italianas y españolas, y tienen varias decenas y en algunos casos cientos de años, pero no hay nada transgénico en el sector.

RA – Pablo pregunta si la persona que tiene olivos tiene que hacer el aceite también, o puede vender las aceitunas.

AP – Se puede hacer el aceite o se pueden vender las aceitunas. Como hablábamos antes, este año trabajaron aproximadamente 16 almazaras, y para el año que viene está previsto que tengamos unas 20 almazaras funcionando. Están distribuidas en el interior del país, normalmente cercanas a los focos de producción, a las zonas de plantación, y hay un negocio para la venta de aceitunas, e incluso se puede una venta de aceituna o producir el aceite y venderlo, ya sea a granel o envasado.

AP – Recientemente se han comenzado a elaborar listas de los países que producen excelente calidad. En ese sentido los aceites uruguayos se han estado presentando a distintos concursos a nivel internacional, y el mérito que han obtenido en esos concursos les ha permitido ingresar en este ranking que se ha elaborado recientemente como uno de los top ten en cuanto a calidad. El desafío nuestro es poder mantenernos ahí, en la medida que siga creciendo la producción, que como decíamos está en el orden de un 5% de lo que va a ser la producción que va a tener Uruguay de acá a seis, siete, ocho años. En ese sentido el tema calidad tiene que seguir siendo uno de los aspectos prioritarios en la producción.

EC – Ustedes están promoviendo los aceites de mayor calidad. La asociación impulsa el Sello de Calidad Premium.

AP – Exactamente, el aspecto calidad para nosotros es fundamental. Uruguay, a pesar de las cantidades de producción de que estamos hablando, no es un país que pueda competir a nivel internacional con volumen, tiene que apuntar al sector de la calidad, por eso es muy importante que se siga trabajando en ese aspecto. A nivel de Asolur se ha desarrollado un sello de calidad, el Sello Extravirgen Uruguay, que tiene controles coordinados con la Facultad de Química, no solo antes de ser embotellado, sino después directamente desde las góndolas. Es una forma de defender al consumidor.

EC – ¿Qué implica el Sello de Calidad Premium?

AP – Hemos planteado asegurarle al consumidor la mejor calidad. Lamentablemente se ha detectado en reiterados análisis que algunos aceites importados no cumplen con los requisitos para llevar la denominación que llevan en las góndolas, y nuestro interés es que el consumidor pueda ser defendido.

EC – Entonces puede ocurrir que un aceite de oliva, por más que sea español o italiano, no alcance la calidad que supuestamente el cliente recibe.

AP – Exactamente. Existen denominaciones para los aceites de oliva, lo que hablábamos antes, extravirgen, virgen, aceite de oliva sin ningún adjetivo, o aceite refinado o aceite de orujo.

EC – Son distintas categorías.

AP – Son distintas categorías de aceite, y muchas veces pasa que el contenido no se corresponde con lo que dice la botella. En ese sentido el sello de calidad de Asolur pretende asegurar al consumidor esa calidad, y que sea un elemento de distinción de la producción uruguaya a nivel internacional.

EC – O sea, que el extravirgen sea efectivamente extravirgen.

AP – Exactamente.

EC – ¿Y qué es esa categoría, la top-top?

AP – Ahí hay un elemento importante. Como decíamos antes, el aceite de oliva es el jugo de la aceituna, en la almazara la aceituna se transforma en aceite, agua y un residuo sólido. Ese aceite que se extrae es lo que se llama la primera extracción en frío, porque si uno lo calienta puede aumentar los rendimientos de extracción, pero se pierden una serie de compuestos que son beneficiosos para la salud. Y ese aceite una vez que es obtenido se analiza. Ese análisis implica no solo análisis químico, sino paneles de cata sensoriales que tienen que tener una antigüedad y un reconocimiento internacional. Cuando ese aceite de oliva es analizado y se comprueba que tanto desde el punto de vista químico como sensorial cumple con todas las exigencias establecidas, puede ser vendido como un aceite extravirgen. Si hay algún leve defecto, se puede vender con la denominación de aceite de oliva virgen, y si los defectos ya son mayores, se tiene que refinar obligatoriamente, con lo cual va a perder todos los defectos que presentaba, pero también atributos positivos en cuanto a sabor, aroma y beneficios para la salud, sobre todo algunos compuestos antioxidantes. Ese aceite refinado se puede vender como aceite de oliva refinado o, como muchas veces se llama, aceite de oliva a secas, que es una mezcla de aceite de oliva refinado con aceite de oliva virgen.

EC – ¿Dónde puede profundizar el oyente en todos estos detalles? Hay varias preguntas que apuntan en ese sentido.

AP – Por supuesto que nosotros tenemos una página web de la asociación, Asolur,asolur.org.uy, y también está la página web del Sello de Calidad,extravirgenuruguay.com. En cualquiera de estas webs se puede obtener información sobre el sector o sobre las calidades del aceite de oliva y lo que implica el sello de calidad que únicamente se le otorga a aceites de producción 100% nacional.

EC – Volvemos a los mensajes de los oyentes.

RA – Hay varios que van por el lado del precio. Por ejemplo, Luis del Prado dice: “Si es un producto natural, tiene reducido costo adicional, ¿por qué entonces llega a la góndola tan caro? Es una pena, porque al momento de comprar muchas veces termina siendo un dato decisivo”.

AP – Tenemos claro ese aspecto y es bastante frecuente esa pregunta. Los precios que presenta hoy el producto nacional respecto de los importados, que muchas veces es la comparación que se hace, responden a precios elevados principalmente debidos a tres factores. El primero es que la producción es incipiente, y los costos de producción todavía no han alcanzado la estandarización, que se alcanza cuando uno está en plena producción. Otro elemento importante es que las producciones son pequeñas, con lo cual los productores incurren en costos importantes y tratan de cubrirlos. Y el tercer elemento es que muchas veces estamos comparando precios de aceites de calidades distintas. Hoy las marcas uruguayas que uno puede conseguir en distintos lugares son las mismas que han ganado los premios, y muchas de las marcas importadas son marcas estándares o comerciales que en origen parten de precios notablemente inferiores. Uno va a Italia y a España y también hay aceites de 10, 15 o 20 euros el litro o más, que son aceites de categoría superior. No estoy diciendo que todos los aceites que vienen acá son malos, pero muchas veces las comparaciones se hacen entre calidades distintas.

EC – Volvamos al tema del mercado interno, ¿cómo se reparte hoy ese mercado?, ¿cuánto pesan los aceites nacionales y cuánto los importados?

AP – El mercado de consumo del aceite de oliva en Uruguay está abarcando en el orden de 1,3; 1,4 millones de litros por año. En el año 2011 la producción de Uruguay estuvo en el orden de 120.000, 130.000 litros, eso representa aproximadamente el 10% del mercado nacional, y si bien se hicieron algunas exportaciones, la mayor parte de ese aceite se destinó al mercado interno, lo cual representaría un 10%. Este año se ha producido unas cuatro veces más, estamos hablando del orden de 550.000 litros, y ya por supuesto que las exportaciones han pasado a tener un peso relevante. Como decíamos, la proyección del aceite de oliva en Uruguay es llegar a los 10, 12 millones de litros de acá a unos seis, siete, ocho años, y a partir de los datos que hemos estado viendo está claro que el destino va a ser la exportación, al menos de la mayor parte.

EC – Pero va a existir más producción para abastecer al mercado local, porque hoy ni siquiera se podría abastecer con aceite nacional toda la demanda de Uruguay.

AP – Exactamente, hoy no. De acá a dos años la cantidad sí sería suficiente, pero a nivel comercial el proceso de sustitución va a llevar un tiempo, uno no cambia un 50% de la cuota de mercado de un año para el año, va a ir ocurriendo un proceso gradual.

EC – A algunos oyentes puede haberles llamado la atención eso de que Uruguay esté exportando aceite de oliva. ¿Cuáles los mercados a los que hasta ahora se ha llegado, obviamente con cantidades limitadas?

AP – Si bien las primeras experiencias las ha hecho alguna empresa mandando algunas pequeñas cantidades a Europa y a Estados Unidos, creo que el futuro va a estar básicamente en Brasil y Estados Unidos. Brasil es el segundo importador del mundo de aceite de oliva, después de Estados Unidos, que es el principal, y la cercanía, la facilidad logística y el reconocimiento que ya tiene Brasil de los productos uruguayos son facilidades en ese sentido. El tema calidad también es un elemento importante, hasta hace poco Brasil tenía muy pocos o nulos controles a nivel de aceite de oliva, con una legislación bastante laxa, pero eso ha cambiado en los últimos meses y ha empezado a tener exigencias muy altas desde el punto de vista de la calidad, lo cual, en la medida en que Uruguay siga este camino de aceites de oliva de calidad, va a favorecer el acceso de los productos uruguayos. No hay que olvidar, como decíamos al principio, que el aceite de oliva está vinculado a la parte de salud, y en ese sentido es importante la trayectoria de Uruguay como proveedor de alimentos, el famoso eslogan Uruguay Natural. Va a ser un elemento importante que el aceite de oliva pueda acompañar otros productos reconocidos como la carne, el vino o algunos lácteos.

EC – Por lo que decías, casi no hay techo para la producción uruguaya en esta materia, el mercado para las exportaciones, si pensamos en Brasil, es amplísimo.

AP – Sin lugar a dudas, incluso hay gente que comenta que deberíamos dedicarnos solamente a una región de Brasil. Personalmente opino que es bueno tener una cierta diversificación de destinos, pero sin dudas Brasil podría absorber el 100% de la producción de Uruguay sin ningún tipo de problema.

***

EC – Una más de las preguntas de la audiencia: ¿cuántas marcas nacionales hay hoy en el mercado?

AP – Estamos hablando del orden de 20 marcas nacionales.

EC – Hay cantidad de preguntas, me impresionó con satisfacción cómo el tema les interesa a los oyentes, hay mucha curiosidad, hay preguntas que parten de que la gente no está familiarizada aún con esta producción, etcétera.

AP – Me parece muy bien. La asociación, además de tender a buscar soluciones y mejoras en la parte productiva y comercial para las personas del sector, tiene como misión difundir y dar a conocer todos los aspectos relacionados, y sobre todo, todo lo que tiene que ver con el aspecto de la calidad del aceite de oliva, que es un elemento muy importante para nosotros.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

***

Contenidos relacionados:
Video de la entrevista

***

Preguntas de los oyentes para Alberto Peverelli:

1) Hace años que consumo oliva nacional pero hay una época en que desaparece de la plaza ¿será porque su producción es limitada?

Esto puede que ocurriera en años pasados ya que la producción estaba en sus comienzos. Actualmente puede deberse unicamente a un problema de distribución ya que si bien falta uno o dos años para que la producción nacional cubra el 100% del consumo nacional, la producción actual y las marcas que se comercializan tienen cantidades para un abastecimiento continuo de los puntos de venta.

2) Los aceites de oliva nacionales son buenísimos ,el de la Sibarita de Cousa es exquisito, la diferencia con los importados es que son menos refinados  y más puros, con más gusto a la aceituna y el aceite bien verde, espectacular.

Lamentablemente si bien el aceite de la Sibarita de Cousa dice industria uruguaya no es nacional. El aceite es importado de Argentina y solamente envasado en Uruguay. Este es un tema que se está trabajando ya que consideramos que es una irregularidad hacia el consumidor. También debo decir que su calidad no es de las mejores.

3) Las primeras plantaciones industriales de olivos no son de 1940, son de fines del siglo XIX. Además de otros emprendimientos, en nuestro establecimiento, Diego Pons tuvo 5000 plantas con las cuales llegó a producir 7000 litros de aceite de oliva.

Efectivamente las primeras  plantaciones son de cuando se indica, habiendo tenido su primera expansión productiva en el orden de 1940. Interesante información sobre el establecimiento y es interesante si se puede ver si dichas plantas aun persisten

4) Los aceites nacionales no sé si son mejores pero sí que son más caros.

Los precios del aceite nacional tienen un componente de precio importante por tres aspectos: 1) por los costos actuales de Uruguay, 2) debido a que los volúmenes producidos aun son acotados, los precios se han mantenido elevados y 3) lo más importante es que en la mayoría de los casos no se está comparando los mismos productos ya que muchos de los aceites importados no se corresponden con lo indicado en la etiqueta en cuanto a su calidad, motivo por el cual se comparan cosas diferentes

5) Uso el aceite Sibarita extra virgen y no le tiene nada que envidiar a los europeos. No lo uso para freir, frito con el Girasol.

En lo que tiene que ver con el tema de freír es bueno saber que el aceite de oliva es un aceite que dura más y permite varias utilizaciones sin quemarse, aportando salud y economía.

6) En la zona de Carmelo y Nueva Palmira  hay algunas plantaciones de olivos y al menos dos fábricas de aceite, una de Bonomi, dueños de Kosiuko, un nuevo hotel en Punta Gorda y un futuro country en la zona. Marcelo de Carmelo

Son dos de las almazaras modernas que se han instalado en los últimos años y están produciendo aceite para el mercado interno y exportando

7) Uso a diario el aceite de oliva, por recomendación médica, para ensaladas y para otros platos como  el clásico pan con tomate y aceite de oliva. Esta costumbre la adquirí en Catalunya, donde se le llama “pa amb tomaquet”  y se pronuncia pa ‘ mb tumaca (si agregamos una lasca de jamón crudo ya se transforma en un manjar). Hay varios aceites de oliva nacionales muy buenos pero deberían mejorar en precio, presencia y difusión en todos los supermercados.

Hemos indicado algunos motivos por los cuales los precios son similares a los importados, algo que en el futuro tenderá a cambiar tanto en precio como en el tema de presencia comercial

8) ¿Las aceitunas negras son útiles para el aceite de oliva?

Las aceitunas para hacer aceite se suelen cosechar considerando un índice de cosecha que se ajusta para cada variedad. Cuando las aceitunas ya están totalmente negras pueden ser procesadas para hacer aceite pero seguramente el aceite no sea el de mejor calidad

9) ¿Un producto de calidad no sería conveniente envasarlo en vidrio en vez de plástico?

En general los aceites de calidad se envasan en botellas o envases opacos, esto es para protegerlo de la luz que al igual que el calor afecta la calidad del aceite de oliva. El envase de eplástico es una forma de abaratar peor no se utiliza en los aceites de calidad.

10) Me sucedió hace un par de años que llamé al fabricante (COUSA) por un aceite de oliva con la marca de ellos y que decía “Hecho en Uruguay” o algo similar. Me enteré que se trata solamente de un aceite envasado acá y que la ley permite esa denominación al ser meramente envasado acá. No he seguido el tema. ¿Qué sucede con eso ahora?

Existen dudas al respecto y a nuestro entender las normas no indican eso. Prueba de ello es que otras marcas que hacen lo mismo indican la procedencia y que solamente es envasado en Uruguay como lo pauta Asolur. Se está trabajando para evitar este tipo de situación donde se engaña al consumidor.

11) Me gustaría saber: 1) cuál es la compatibilidad de estas plantaciones con otros desarrollos agrícolas, como forestación, o la soja ¿se afectan recíprocamente? 2) ¿Cuáles son las posibilidades de la industrialización?

No existen problemas de compatibilidad más allá de los habituales, pudiendo ser actividades complementarias que en su conjunto brindan un mejor aprovechamiento de los campos al asignar las tierras más aptas para cada cultivo y así aumentan la productividad global del predio.

12) ¿Cuántas marcas nacionales hay en el mercado?

Actualmente existen unas 20 marcas nacionales. En general se pueden encontrar en el comercio unas 8-10 marcas ya que otras están orientadas a la exportación y algunas tienen venta local en las zonas de producción.